Alejandro Contreras Moiraghi


Alejandro Contreras Moiraghi - “Vamos, Vamos que Entramos”
Agosto-2007

Una frase que estamos acostumbrados a escuchar, no solamente en nuestro país sino en la sociedad latina en general. Quizás sea por empatía que recurrimos a dichos tales como “donde comen dos, comen tres”, o quizás sea porque estamos habituados a amoldarnos a los imprevistos, dando por hecho que a todo “le buscamos la vuelta” para hacerlo caminar.
“Vamos, Vamos que Entramos” es el nuevo proyecto del artista plástico Alejandro Contreras Moiraghi; pequeñas prendas de vestir trabajadas con acrílicos y resina poliéster, dan una base consistente para que los objetos representados expresen todo su potencial estético en su mayor esplendor. Nuevamente los hombrecitos negros (frenéticamente risueños), tan característicos de la producción de Contreras Moiraghi, toman el protagonismo de las obras. Uno en mil, se multiplican para ocupar cada prenda como si fuera su continente obligado. Pero el continente es uno y ellos son varios. Esas prendas de vestir no son ropas convencionales sino verdaderos contenedores de los sujetos: son autos, patines, bicicletas, camas… Permanente contradicción entre el lugar que es propio y aquel que se debe ceder para compartir con el otro. Sin embargo, aquí la tensión y puja por el espacio individual, se ve mitigada por la fuerza solidaria que vincula a los personajes. Hay una intención de compartir un ámbito que se presenta originalmente de una forma y con un diseño determinado, pero que de ser necesario, se lo modifica para adaptarse a las necesidades de los individuos. Entonces en el auto viajan el doble de pasajeros, en la cama se retraen las piernas y chocan las espaldas, en los patines se practica la sincronía para lograr el fin común: ir para el mismo lado. Estas prendas “multitudinarias” combinan la imperante necesidad de espacios grandes ante la presencia asfixiante del otro, junto con la inherente predisposición latina que invita a no “dejar en banda” y a reorganizar los recursos con los que se cuenta para sacar veinte porciones de una torta de diez tajadas. La solidaria frase “Vamos, Vamos que Entramos”, representada casi de modo caricaturesco, habla de pueblos que aprendieron (muchas veces por la fuerza) a ceder lugar, agruparse, reinventarse, recrear sus espacios y aun así, mantenerse dignos y con identidad propia. Porque el lugar que uno ocupa, aunque se vaya, no puede ocuparlo otro; en todo caso ese espacio que se abandona ya no es propio…el espacio de uno, va donde uno esté. Y entonces, cuando se entiende esto, se le pierde el temor a hacerse a un lado.
Total, entramos todos.
Maria Carolina Baulo